La auditoría del menú digital revisa, en una fecha fija, el menú público que el comensal puede abrir. Comprueba nombres, descripciones, opciones, disponibilidad, precios, sucursal, enlaces y ruta QR. Pruébalo en un teléfono, asigna correcciones y confirma la versión publicada antes del siguiente servicio.

Empieza por la ruta que usa el comensal

No empieces en el editor. Escanea el código QR de la mesa, abre el enlace que comparte recepción o sigue la dirección que da el anfitrión. Usa un teléfono común, sin marcador privado ni sesión del personal. Ahí es donde aparece una sucursal equivocada, una página anterior o una instrucción confusa.

Punto de revisión Lo que debe estar claro Responsable
Llegada La página pública identifica el restaurante y la sucursal correctos Responsable del turno
Lectura Descripciones, opciones e instrucciones se leen en teléfono Responsable del menú
Decisión El comensal entiende lo que cambia el platillo antes de preguntar Responsable del menú
Vigencia Precio, disponibilidad e información del día coinciden con la fuente aprobada Cocina y piso
Acceso Código QR y enlace compartido abren el mismo menú vigente Persona que prueba
Relevo El siguiente turno sabe dónde confirmar la versión publicada Responsable del turno

La guía para ubicar el código QR sirve para revisar el letrero. Esta auditoría revisa algo más amplio: que toda la ruta permite tomar una decisión clara, no sólo que el código se puede escanear.

El minisitio público del restaurante puede mostrar el menú digital y un formulario de lista de espera. Si la auditoría cambia el texto o destino de esa entrada pública, revisa también la ruta del software de lista de espera para no dar dos instrucciones distintas al comensal.

Compara la página publicada con una sola fuente aprobada

Elige una fuente de verdad antes de corregir: archivo aprobado por cocina, hoja de servicio o persona designada para decidir. No se trata de crear una segunda versión del menú. Se trata de poder verificar cada detalle público contra una referencia vigente.

Lee cada platillo de principio a fin: nombre, descripción, precio visible, opciones, disponibilidad e instrucciones. Una etiqueta como “elige una guarnición” no debe obligar al comensal a descubrir el siguiente paso con el personal. La guía del W3C sobre etiquetas e instrucciones ofrece una buena pregunta: ¿se entiende la acción antes de hacerla?

Revisa también el contraste en estados que el comensal realmente ve, como un aviso de producto agotado o un botón. La guía del W3C sobre contraste ayuda a detectar texto que se pierde sobre una foto o fondo. Si el problema es una opción ambigua, usa la guía de opciones y modificadores.

Envía cada hallazgo a la corrección adecuada

Una auditoría mensual no debe terminar con “arreglar el menú”. Nombra el hallazgo y llévalo al proceso más específico. Así queda claro qué se corrige y qué se debe probar después.

Hallazgo Primera acción Proceso relacionado
El precio visible no coincide con la fuente aprobada Confirma el importe vigente con su persona responsable Checklist para actualizar precios
Un platillo ya no se puede servir Retíralo o señálalo según el proceso de servicio Proceso para un platillo agotado
Una opción falta o resulta ambigua Reescribe la opción para que se pueda decidir antes de preguntar Guía de opciones
El código QR lleva a una ruta equivocada Prueba por separado letrero, destino y ubicación Guía para ubicar el código QR
Menú, horario y ruta pública no coinciden Revisa el punto de entrada público completo Checklist de contenido del minisitio

No necesitas el nombre, teléfono o detalle de pedido de un comensal para explicar un defecto del menú. Página, hallazgo, responsable, hora de la nueva prueba y resultado bastan para una nota de operación.

Prueba la versión pública y deja un relevo claro

En StoveOps, el minisitio público del restaurante puede mostrar su menú digital, y un código QR puede llevar al comensal a ese minisitio. Guardar una edición del menú activo inicia una actualización automática, pero el equipo debe abrir la versión publicada antes de dar el trabajo por terminado. La página de software de menú digital describe esa ruta pública.

Consulta la página de precios para conocer el alcance actual de los planes en vez de copiar esos detalles en la tarjeta de comprobación. La tarjeta debe tratar de lo que ve el comensal y remitir a la fuente mantenida cuando surja una pregunta sobre planes.

Repite la prueba desde la misma entrada que reveló el problema. Confirma restaurante, sucursal, idioma, detalles del platillo y siguiente acción. Después deja un relevo breve: qué cambió, quién lo aprobó, dónde se probó la versión en vivo y qué hacer si vuelve a ocurrir. Una corrección que sólo encuentra una persona todavía no es un menú confiable.

Tarjeta mensual de comprobación

  • ¿Abrimos el menú público como lo abriría el comensal?
  • ¿Cada platillo revisado muestra nombre, descripción, opción, precio y disponibilidad actuales?
  • ¿El texto importante se lee y la siguiente acción se entiende en un teléfono?
  • ¿Una fuente aprobada resuelve cada diferencia?
  • ¿Probamos cada corrección después de publicarla?
  • ¿El siguiente turno sabe cuál es la ruta pública y quién la mantiene?

La meta no es añadir burocracia al equipo. Es evitar que un detalle pequeño del menú se convierta en una explicación improvisada durante el servicio.

Cuando el mismo hallazgo aparece en más de una sucursal, llévalo a la guía de gobernanza de menú digital multisucursal para mejorar la regla compartida sin sustituir una decisión local de servicio.